miércoles, 8 de septiembre de 2021

XIV Jornadas en torno al Campo de concentración de Albatera


El próximo 25 de septiembre, sábado, tendrán lugar las XIV Jornadas en torno al Campo de concentración de Albatera, en San Isidro (Alicante), lugar donde estaba ubicado dicho campo de concentración. La temática central de este año irá en torno al Ejército Popular de la República. Con este mismo título presentará su ponencia Floren Dimas, investigador histórico, delegado de AGE en la Región de Murcia y militar retirado.

Las Jornadas han sido organizadas por la Coordinadora de Asociaciones de Memoria Histórica de la provincia de Alicante (COAMHI) en la que está integrada AGE-PV, en colaboración con la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de San Isidro, con arreglo al Programa que se adjunta y podrá seguirse a través de este enlace del canal de Youtube que retransmitirá  en directo dichas Jornadas: 
 
 


Ha fallecido Cristóbal García, superviviente de la blocada de Leningrado


Cristóbal tenía el pelo tan blanco como aquella nieve antológica de su infancia en San Petersburgo, cuando la preciosa ciudad de Rusia se llamaba Leningrado y él era un niño desarraigado, como trasplantado de repente a un planeta extraño, y todavía ese nombre, Leningrado, no resonaba como sinónimo de horror y espanto, mucho antes de que la historia lo definiera como el cerco más terrible de la más cruenta guerra del siglo XX. Todos sus recuerdos se agolpaban nítidos en esa prodigiosa cabeza nevada, en ese busto de senador romano. Solían imponerse los peores, aunque su expresión fuese siempre afable.
 
Escuchar a Cristóbal hablar del sitio de Leningrado era una lección de historia. Una lección de supervivencia. Una lección de dignidad. Contaba cosas terribles que se hacen difíciles de reproducir e imaginar. Siempre dijo que parte de él se quedó allí. La parte peor de su vida. Pero también la mejor: así son los hombres grandes. Aquella lejana ciudad marcó su vida. Jamás pudo expulsar los fantasmas de los momentos más oscuros. Pero cómo se le iluminaba el rostro hablando de los mejores. De los museos, de la ópera, de las amplias avenidas, del río Neva, de la casi dañina belleza de una ciudad maravillosa. Y del ballet, del que fue aficionado hasta el último día. Cristóbal, que nunca dejó de ser un niño de la guerra, ya baila para siempre en el lago de los cisnes.
 
Cristóbal García Galán, niño de la guerra de 95 años, falleció el 6 de septiembre de 2021, uno de los últimos supervivientes de la blocada de Leningrado. 

Rodrigo Pérez Barredo
Del equipo de "Huérfanos del olvido"
Y de Archivo Guerra y Exilio (AGE)
 
Más información:

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Manifiesto por la inclusión de la memoria histórica democrática en el currículum escolar

AGE apoya el Manifiesto por la inclusión de la memoria histórica democrática en el currículum escolar:

Las personas y organizaciones firmantes de este manifiesto pedimos al Ministerio de Educación y Formación Profesional que, para garantizar el cumplimiento de los artículos 43 y 44 del Proyecto de Ley de Memoria Democrática, dé pasos cuanto antes para articular ya en el curso escolar 2022-2023 tres medidas imprescindibles para una verdadera inclusión de la memoria histórica democrática en el currículo:

1) Medidas curriculares: Se necesita la actualización de los contenidos curriculares para 4º de ESO y Bachillerato, desarrollando en los mismos de forma clara y sin falsas equidistancias los cuarenta años de represión de la dictadura franquista y la lucha antifranquista que se mantuvo frente a ella hasta los años 70. Esto implica:

a) Revisar los libros de texto escolares y los materiales curriculares que se utilizan para que incluyan estos contenidos que actualmente están en buena medida invisibilizados y silenciados, utilizando expresiones genéricas que ocultan, más que aclarar, lo que parece no quererse abordar de forma clara y decidida.

b) Evitar expresamente la teoría de la equidistancia que viene del “segundo franquismo”, cuando el relato de la cruzada deja de ser creíble y desde las filas del propio régimen empieza a hablarse de “guerra fratricida” y de responsabilidad de ambos “bandos”.

c) Hay suficientes ejemplos de cómo hacerlo. Uno de ellos son las Unidades Didácticas para la Recuperación de la Memoria Histórica elaboradas por un equipo de expertos de la Universidad de León:
http://memoriahistoria.unileon.es/ 

2) Medidas organizativas: Se necesita un cambio en la organización de los contenidos de Historia en el Bachillerato que, de forma similar a como se hace en otros países, dedique la historia de 1º de Bachillerato al periodo entre la Revolución Francesa y la Primera Guerra Mundial y la de 2º de Bachillerato al comprendido entre el periodo de entreguerras y la historia del presente. Sólo así se acabará con la “anomalía española” que supone la separación de la Historia del Mundo Contemporáneo y la Historia de España en dos cursos diferentes de Bachillerato y se podrá insertar la Historia contemporánea de España en la del mundo. Porque:

a) es la opción más lógica pedagógicamente.

b) sólo de esta manera se garantiza una visión que permita comprender la historia de España en el contexto global.

c) es la forma de que la II República y la dictadura no queden relegadas al final de curso, sin llegar a ellas en ocasiones, pues pasarán a ocupar la parte central del programa, garantizando así un trabajo más sereno y extenso sobre estos contenidos fundamentales.

Será necesario, además, establecer que los 44 años del período que transcurre entre la II República, la guerra civil y la dictadura franquista ocupen en torno al 50% de los contenidos del siglo XX, tanto en 4º de la ESO como en 2º de Bachillerato, tal como les corresponde por estricto tiempo cronológico.

3) Medidas formativas: Se necesita que en la formación inicial y permanente de todo el profesorado se incluya actualización científica, didáctica y pedagógica en relación con el tratamiento escolar de la memoria histórica democrática, también de forma transversal, para garantizar que se impulsa conjuntamente por la comunidad educativa el derecho a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición, para prevenir la reaparición del fascismo.
 
Firmantes del Manifiesto:
 
 

Lecciones de nuestros abuelos



Un proyecto para aprender historia en el colegio Sagrado Corazón de Quart de Poblet. (154 págs.). Ed. Vinatea. Valencia, 2021.

Es como si el maestro les hubiera dicho a los alumnos de 4º de ESO en la clase de Historia que para aprender historia deberán leer libros, pero que si quieren saber realmente Historia, su historia, hablen con sus abuelas y abuelos.

Y los alumnos hablaron. Su sorpresa fue enorme. Esa abuela que pasa las horas en un rincón callada las más de las veces había tenido una vida asombrosa, esos abuelos a los que iban a ver algunos domingos habían llegado sesenta años atrás de pueblos lejanos de Jaén, Cuenca, Córdoba, habían pasado hambre. Hambre -¿Sabrían estos chicos lo que es pasar hambre?- habían sido detenidos por la guardia civil, algunos habían visto matar a tiros a sus padres, huir al exilio, y huyendo del hambre y del terror se habían instalado como pudieron en este o aquel otro pueblo de Valencia buscando una vida mejor. Habían vivido en chabolas, se buscaban la vida como podían, y habían trabajado duro, muy duro años y años. Habían tenido hijos –quizás asombrosamente demasiados para magros salarios-, pero también habían conseguido aprender bien buenos oficios, o habían acabado abriendo un tienducho del que vivir detrás del mostrador demasiadas horas, o habían tenido que vivir del estraperlo ocultando sacos de arroz o habían hecho cosas más duras, más difíciles, más arriesgadas.

Y habían ido saliendo adelante con su mucho trabajo, con sus demasiados hijos –vuestros padres- habían mejorado poco a poco mucho su situación. Ahora tú vas a un colegio, vistes ropa decente, tienes hasta una play y un móvil y sólo tienes catorce años. A esa edad no estás trabajando, estás yendo al colegio y jugando y saliendo con los amigos y amigas. Ellos nunca pudieron y ahora tú lo sabes.

Y los alumnos de Luis Vivas el maestro inquieto, se han dado cuenta de pronto que ese piso en el que viven, esa ropa decente que gastan, esos móviles y esos juegos no han caído del cielo.

¿Se lo deben a sus padres? Sin duda, pero sobre todo a sus abuelos y a sus abuelas, cariñosos, socarrones, humildes, tantas veces silenciosos. Hasta que el nieto o la nieta les han preguntado. Ahora saben lo que les deben a ellos.

Y esas historias en las que nunca habían pensado, de las que nada sabían, ahora son su vida, su primer orgullo. Y en ellos además del hambre de los años 40, de las palizas de la guardia civil o de la policía, de la emigración, de todo eso que nunca habían sabido, hay algo único: la vida de sus abuelos es ahora la historia de los nietos. Ese es el gran descubrimiento.

Ahora comienzan a conocer la Historia, no la de aprobar simplemente una asignatura a final del curso, la de traspasar por vez primera la puerta del conocimiento. De quiénes son, en qué país viven, de qué deuda tienen con todos los que vinieron antes que ellos y construyeron su tierra, su país.

Luis Vivas, el maestro inquieto, les pidió que entrevistaran seriamente a sus abuelos y abuelas, que les grabaran, que les mostraran viejas fotos, que preguntaran, y luego reunió a los abuelos y abuelas en la clase unos días con sus nietos y nietas –sus alumnos-, y les puso frente a frente en grupo para que hablaran, preguntaran, escucharan.

Y luego ha reunido una treintena de esas entrevistas redactadas por los chicos y ha construido con ellas un libro, precioso libro, que ha llevado a una editorial.

Excelente edición, sin fines lucrativos, sus beneficios van a comedores sociales y centros de apoyo a gentes sin medios o sin techo.

Pedagogo, incitador a pensar, a crear, Luis Vivas nos ofrece un resultado esclarecedor. Un verdadero maestro no le dice nunca al niño qué tiene que saber, sino que le pone delante un espejo y se aparta prudentemente. El niño tendrá que pararse a pensar, aprenderá qué es lo que tiene que averiguar, qué tiene que preguntar, qué tiene que llegar a saber, y así abrirá su mente, abrirá las puertas de la vida, de su vida, de su Historia.

Juan Barceló

Miembro la Junta Directiva de la Asociación Archivo, Guerra y Exilio
(AGE)

lunes, 30 de agosto de 2021

Acto de homenaje a las víctimas del franquismo en el Mazucu (Asturias)

 

El próximo día 11 de septiembre a las 13 h. tendrá lugar el acto anual de homenaje a los luchadores republicanos de la batalla del Mazucu, en el Alto de la Tornería, cerca de Llanes (Asturias) y a las víctimas del franquismo, al antifascismo y sobre todo será un acto de reivindicación de su lucha y de su compromiso político. 

Asimismo se entregarán los galardones a los valores republicanos.

Más información:

http://www.memoriayrepublica.org/?p=35403

 

miércoles, 25 de agosto de 2021

Homenaje a las víctimas del bombardeo fascista a Torrevieja en el 83 aniversario (1938-2021)

El próximo sábado 28 de agosto se celebrará un acto en homenaje y reconocimiento a las víctimas del bombardeo fascista al pueblo de Torrevieja. Será una concentración a las 12 de la mañana en el Paseo Marítimo Juan Aparicio, junto al Monumento del Hombre del Mar.


El acto está organizado por las siguientes organizaciones:

Partido Comunista de los Pueblos de España - PCPE
Juventud Comunista de los Pueblos de España - JCPE
Alternativa Republicana
Juventudes de Alternativa Republicana.

Asociaciones que apoyan la convocatoria:

Ateneo Socio Cultural Viento del Pueblo 
Coordinadora de Asociaciones por la Memoria Histórica de la provincia de Alicante - COAMHI.
 
POR EL RECONOCIMIENTO POLÍTICO, JURÍDICO E INSTITUCIONAL DE LAS VÍCTIMAS.

POR UN MONUMENTO EN LA CIUDAD DE TORREVIEJA A LAS VÍCTIMAS.
 

martes, 24 de agosto de 2021

Posicionamiento de AGE sobre la Ley de Memoria Democrática en trámite en el Parlamento

Este es el posicionamiento de AGE, debatido y consensuado en Junta Directiva, sobre la Ley de Memoria Democrática que se encuentra en trámite en el Parlamento:

1.- ¿De qué estamos hablando?

El error principal que tergiversa toda discusión sobre la ley de Memoria Democrática es el de aceptar que se discuta en el terreno de la equidistancia entre vencedores y vencidos. Obvio es que entre ambas partes no puede existir equidistancia.

La Ley deberá empezar por afirmar que nunca hubo dos bandos enfrentados, sino una legitimidad y un grupo de generales golpistas. El triunfo de los generales golpistas, la Falange, las diferentes organizaciones monárquicas y la Iglesia tras tres años de resistencia del legítimo gobierno de la República y de las fuerzas populares, pudo acabar con la legalidad republicana, pero no con su legitimidad.

Deberá afirmar que tras la muerte del dictador en 1975, los partidos democráticos y los movimientos ciudadanos ofrecieron a los representantes de las organizaciones políticas de la dictadura establecer una constitución democrática en que pudieran integrarse con total libertad todas las fuerzas e ideas políticas y sociales existentes como partidos y organizaciones democráticas.

Siendo la Constitución de 1978 heredera del franquismo, redactada con ese espíritu de la Transición donde se gestaron los pactos del olvido y del silencio, que permitieron la impunidad del franquismo y la legitimación de una monarquía heredera del mismo,dejó establecido un sistema democrático y de libertades públicas que nada debe a la Dictadura y todo a la voluntad democrática de las fuerzas políticas y sociales representativas de la inmensa mayoría de la ciudadanía, que en ese momento mostraron una enorme generosidad ofreciendo integrarse en el sistema de democracia y libertades a todos los antiguos integrantes del aparato dictatorial siempre que explícitamente aceptaran las reglas de convivencia democráticas y las plenas libertades ciudadanas.

En consecuencia y no teniendo ninguna deuda pendiente nuestra constitución democrática con la dictadura franquista, y teniendo una enorme deuda de gratitud con la ciudadanía democrática española los partidos y las organizaciones sociales herederas del franquismo constituidas por los supervivientes de los aparatos de la Dictadura, y pasados cuarenta años del momento en que se establecieron las actuales reglas democráticas de juego, es hora de disipar cualesquiera dudas que por parte de algunos interesados añorantes de tiempos pretéritos definitivamente superados, y establecer formalmente la verdad histórica.

Y esta verdad no será nunca una construcción artificiosa entre lo que defendieron, durante cuarenta años de dictadura y otros cuarenta de democracia, las fuerzas y personas que establecieron el actual sistema de libertades, y lo que defendían los representantes de los aparatos económicos, sociales, policiales y militares de la dictadura franquista.

Por el contrario, esta verdad, en un sistema democrático, es necesariamente una reafirmación sólida y manifiesta de las libertades ciudadanas y de la convivencia democrática libre. Y en consecuencia un firme rechazo al fascismo, a la dictadura franquista y a todas sus manifestaciones. La condena de la Dictadura es consustancial con la democracia. No se entendería siquiera el concepto de equidistancia entre fascismo y democracia. Entre el totalitarismo y las libertades civiles no hay ningún punto intermedio. O hay libertad o no la hay.

En consecuencia, se entiende que al aceptar el generoso ofrecimiento que la ciudadanía democrática realizó en el año 78 a los representantes de la Dictadura franquista y a las fuerzas fascistas residuales que aún subsistían, estas aceptaban en su totalidad la legitimidad democrática y se incorporaban al nuevo sistema de libertades sin reserva alguna. En ese sentido, jueces, fiscales, policías, militares y aparato burocrático de los sindicatos verticales y la administración llamada “del Movimiento”, se incorporaron al nuevo sistema democrático rechazando con todas sus consecuencias toda herencia de la Dictadura y acogiéndose a la benevolencia con la que las fuerzas democráticas ciudadanas les ofrecían una integración digna. Nunca se les obligó, como en los países en los que ha existido una comisión de la Verdad, a declarar su pasado públicamente y nunca se les ha obligado a manifestar explícitamente su sumisión a un régimen de libertades y de democracia plena, pero hay que aceptar que si se incorporaron a los puestos de la administración nueva democrática libremente lo hicieron aceptando explícitamente su rechazo a su pasado franquista y autoritario.

Sabemos por la experiencia que no todos los funcionarios incorporados desde la Dictadura a la democracia han sido ni son sinceros, ya que no olvidamos que los militares golpistas del 36 resultaron también perjuros, pero aceptamos que la aceptación formal de la Constitución por estos jueces, fiscales, policías, etc., es suficiente para aceptarles sin prejuicios. Sólo cuando los hechos han ido demostrando la grosera falsedad del rechazo de la dictadura y el fascismo por algunos de ellos se nos hace evidente que es preciso que una Ley de Memoria Democrática incluya la exigencia de renovar explícitamente el rechazo a la dictadura franquista por parte de estos funcionarios del Estado.

En consecuencia, la Ley de Memoria Democrática deberá incluir un apartado que exija a todos los jueces, fiscales, policías, militares y asimilables, su condena y su rechazo explícito de la Dictadura franquista o en su caso exija su abandono de toda función pública.

En el caso español la Dictadura se sustentó sobre la represión ejercida por policías y militares, jueces y fiscales, pero no menos por la Iglesia Católica, tanto como organización internacional como en su faceta local y aún personal. Sin la Iglesia nunca hubiera podido permanecer el régimen fascista en el poder, pero ciertamente la Iglesia no coincidía con los ideales fascistas si no tan solo con los totalitarios. En un largo proceso sustituyó a los próceres del fascismo español por personas de su fidelidad, por su propio aparato de poder, que en consecuencia llegó a ser el máximo poder real en el país. Colaboró la Iglesia en las ejecuciones, las condenas, las persecuciones políticas y sociales, el robo de propiedades legítimamente adquiridas, el robo de bebés, el exilio y la condena al ostracismo de millones de ciudadanos demócratas, fue decisiva en la instauración de un régimen de terror en las escuelas, los hospitales, los pueblos, el campo y las ciudades. Persiguieron toda libertad de pensamiento, expresión, manifestación y hasta de los anhelos más íntimos de libertades.

Sin embargo el triunfo de la Iglesia sobre las actitudes netamente fascistas heredadas de los regímenes de Italia y Alemania de los años 30, permitió, con la habilidad de la institución, el paso de la Dictadura franquista a la Democracia por la conversión y con la bendición del aparato eclesial español. La gravosa deuda que la Iglesia tiene con la ciudadanía española hace imposible olvidar el papel que jugó tanto en los años primeros de Dictadura como copartícipes del terror de los años 40 y 50 como con el control de la escuela y la sanidad durante los años posteriores. Nunca han pedido perdón por su imprescindible participación del terror y de crímenes como el robo metódico de bebés, o la delación de activistas demócratas rompiendo su autoproclamado secreto de confesión.

Hemos esperado pacientemente mucho, pero ahora exigimos que una Ley de Memoria Democrática establezca estos hechos e imponga a todos el necesario acatamiento a los valores democráticos y a las libertades públicas, lo que implica que quienes fueron los actores de la represión franquista acepten explícitamente el llamamiento de Azaña y, además de pedir perdón si aún viven, quede constancia de su responsabilidad y complicidad por su actuación en crímenes contra la humanidad.

2.- Las condiciones sine qua non:

Ciertamente las leyes siempre han de incluir un sentido coercitivo. Sin sanción toda ley resultaría huera. Pero prohibir no es más, en casos como el que aquí tratamos, que un inútil y voluntarioso ejercicio de hipocresía.

Por el contrario lo que exige el acertado cumplimiento de la Ley que restituya la Memoria Democrática no es tanto prohibir, sino abrir, arrojar luz, poner en manos de la sociedad plena toda la información y toda la documentación que permita a las víctimas que la verdad, que se ha ocultado por ochenta años, sea propiedad pública y esté abiertamente en manos de toda la sociedad. Y que la verdad se abra camino por encima de los intereses privados de la memoria de los represores y la conveniencia de sus herederos directos.

Esto implica que la totalidad de los archivos de la Dictadura se hagan públicos sin ninguna  limitación, que ningún documento oficial o de instituciones como la Iglesia, el poder judicial o las fundaciones creadas por la Dictadura para la preservación de sus intereses, siga oculto a la sociedad en arcanos inaccesibles. Todos los archivos de la represión han de ser abiertos y entregados, sin ningún tipo de censura, directamente a la sociedad democrática.

Y esto no sólo tiene que ser recogido como condición imprescindible y punto de partida de cualquier Ley de Memoria Democrática, sino que tiene que ser garantizado por esa ley de forma positiva y explícita. Esto significa que una comisión científica debe hacerse cargo de la totalidad de esta documentación con poderes absolutos sobre ella, sin interferencia de jueces, clérigos, militares o cualquier otro estamento que pueda tener intereses con cualesquiera herederos de la dictadura, garantizando que no puedan tener opción alguna de intervenir en su trabajo.

Y esta comisión, que más allá de la verdad declararía la objetividad que proclama la documentación escrita en su momento, no puede crearse con posibles contaminaciones locales, debiendo ser asesorada por organismos internacionales rigurosos, como los relatores de la ONU, organizaciones internacionales de DDHH, el Consejo Internacional de Archivos (ICA), y científicos de indiscutible prestigio tanto locales como internacionales. Ni el Parlamento español, ni el gobierno del Estado, ni mucho menos los organismos judiciales pueden tener capacidad para resolver ni intervenir en tan pantanosa cuestión en la que demasiados intereses locales estarían en juego.

Y además es imperativo que la Comisión deba actuar de oficio y no por petición de parte. Millones de ciudadanos ignoran qué fue lo que pasó con sus abuelos, padres, tíos, amigos y han callado por pánico u otras razones personales durante ochenta años. No podemos esperar a que cada ciudadano pida que su caso sea reconocido oficialmente. Todos, toda la sociedad, no los individuos particulares tan solo, exige verdad, justicia y reparación, aun los muchos que por miedo, por indiferencia o por conveniencia no lo irían a pedir nunca.

Pero todo este esfuerzo social será inane si no se establece un punto de partida claro. El perdón ofrecido por las fuerzas y la ciudadanía democrática a todos los actores de la Dictadura que aceptaron incorporarse a un régimen de libertades y de democracia, es manifiestamente incoherente con la aceptación de la preconstitucional Ley de Amnistía de 1977.

El punto esencial de partida para comenzar a consensuar y concretar los contenidos esenciales de la Ley de MD es la declaración por Ley, por esta nueva y necesaria Ley de Memoria Democrática, de los siguientes apartados:

Nulidad radical de dicha falsaria ley de Amnistía de 1977.

Reconocimiento jurídico de las víctimas del franquismo.

Declaración de nulidad de todos los juicios penales y militares por arbitrarios e ilegales .

Garantizar la Tutela Judicial Efectiva en el proceso de localización, exhumación e identificación de las fosas comunes.

Que todos los archivos de la represión sean abiertos y entregados, sin ningún tipo de censura, directamente a la sociedad democrática.

Dejar establecido por ley la recuperación e indemnización a cargo del estado, o de los responsables patrimoniales si existieran, de los bienes expoliados a personas físicas o legales por motivos políticos, religiosos o de represalias de cualquier tipo .

Sin ello no hay ni Verdad, ni Justicia, ni Reparación, y por tanto no hay consenso.

Junta Directiva de AGE

20 de agosto de 2021