viernes, 18 de junio de 2010

Entrevista a Esperanza Martínez, ex guerrillera de la AGLA


La maqui del Jardín del Buen Retiro


No todos los días se conoce a una “daño colateral viva”. Esperanza Martínez es una de ellas. Es una mujer de 83 años, de expresión agradable, vivaracha, todo lo que le permite la cadera y la rodilla porque lo que no hizo la represión franquista lo ha conseguido la artrosis.
Cuando acabó la guerra se echó al monte con la resistencia. Se hizo maqui, en concreto del grupo de Levante. Desde 1949 hasta apenas tres años después, cuando la detuvieron, se convirtió en guerrillera. Y después comenzó su travesía del desierto particular: quince años encarcelada en diferentes prisiones españolas. Cuando salió le resultaba tan extraño contestar al teléfono, un timbre que de repente invadía sus sonidos, como cruzar una calle regulada por semáforo o incluso tener en sus manos un cuchillo y un tenedor que no fueran de plástico o comer en un plato que no fuera de aluminio.
Se acaba de presentar el vídeo Contra la impunidad. Ella, afortunadamente no tiene que estar ahí, sigue viva, pero también sigue persiguiendo justicia. Es parte de lo que cuenta en su libro “Guerrilleras, la ilusión de una esperanza” (La Torre Literaria). Y una se pregunta “¿guardará rencor?”. Su respuesta es clara y no deja lugar a ninguna duda (Audio: No guarda rencor).
El último sábado de feria se transformó en autora de las que firman y allí se parapetó en el interior de una caseta, encantada, sonrisa en rostro, recibiendo tanto a familiares y amigos como a curiosos que desconocían quién era aquella señora con más pinta de abuelita que de antigua guerrillera. Firmó, habló, contó su vida y reclamó, sigue reclamando justicia en forma de reconocimiento. Pide la palabra (Audio: Pide reconocimiento público).



Y la pide porque asegura que a la historia española le falta una parte por escribir, y ella la relata cuando le piden que acuda a colegios y se sorprende de lo poco que saben los estudiantes sobre esos años (Audio: Desconocimiento de estudiantes). Cuenta también que hace un par de semanas se plantaron en su casa un par de adolescentes y le hicieron una entrevista porque tenían un examen y querían completar apuntes.
Sigue en la brecha, asegura, se queja de la situación actual y cree que todavía sigue habiendo dos Españas (Audio: Necesidad de curar heridas). Los historiadores cuentan que para curar las heridas de una guerra hace falta que pasen 100 años. Si eso es así, Esperanza Martínez no llegará a verlo, así que por si acaso, ella sigue.

Merche Rodríguez (Imágenes: M.R.)

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