domingo, 15 de junio de 2014

Crónica del acto de homenaje a la guerrilla antifranquista en Bejes (Cantabria)



Un centenar de personas se dieron cita el pasado 7 de junio en Bejes para homenajear, como cada año, a la Brigada Machado y a la guerrilla antifranquista en general, en una jornada reivindicativa y a la vez festiva que congregó a gentes venidas desde Asturias y Pais Vasco, además de Cantabria.  Abrió el acto Mari Sol González, delegada de AGE en Cantabria con estas palabras:

Buenos días y gracias a todos y a todas por acompañarnos en esta jornada en la que rendimos homenaje un año más a la resistencia antifranquista, a aquellos hombres y mujeres que se opusieron al régimen dictatorial y no se doblegaron ante el fascismo. Una resistencia que les costó la vida a muchos de ellos o la cárcel, o el exilio a otros.

Es la misma situación por la que pasó la resistencia francesa durante la ocupación nazi, con la diferencia de que allí ahora son considerados héroes y han sido condecorados con medallas y reconocimientos oficiales, mientras que aquí el Parlamento español sigue, año tras año, votando en contra de la Proposición que hace nuestra Asociación por medio del diputado Joan Tardá, de Ezquerra Republicana de Catalunya, para que los guerrilleros sean reconocidos como los últimos soldados de la República.

En un país que se dice democrático es inadmisible que no se haya condenado oficialmente el golpe militar de 1936 y sus actuaciones represivas posteriores por las que murieron cientos de miles de ciudadanos. Esa situación de impunidad, de la que siguen gozando los represores que aún viven, ha llevado a algunas víctimas a pedir justicia fuera de España, concretamente a Argentina, aunque los resultados hasta ahora (y previsiblemente en el futuro) son totalmente nulos y lo seguirán siendo mientras exista nuestra particular Ley de Punto Final que fue la Ley de Amnistía de 1977, contra la que nos chocamos siempre que se intenta iniciar un  proceso judicial contra el aparato de la dictadura. Aquella Ley que nos vendieron como la panacea para lograr una transición pacífica, para amnistiar a los presos políticos, fue en la práctica un subterfugio para impedir que se juzgara a los represores y torturadores, y así continuamos a pesar de las recomendaciones de la ONU para que se anule esa Ley, como ya se ha hecho en otros países sudamericanos en los que hubo dictaduras militares como la nuestra.

Pero parece que España es diferente. Ahora también en cuestión de Justicia Universal, porque recientemente se ha derogado la Ley que la amparaba (en esta ocasión no han tenido ningún problema para derogarla en un abrir y cerrar de ojos). Por ello ha quedado archivado el único caso abierto en España, en la Audiencia Nacional, incoado por víctimas españolas contra el régimen nazi (Jesús de Cos era uno de los querellantes, pero hay más), un régimen, el nazi, que colaboró con el de Franco para exterminar a más de 7.000 españoles, aunque aquí no se quiera hablar de ello y nos quieran hacer creer que Franco permaneció neutral en la II Guerra Mundial (eso sin contar con la División Azul que luchó a las órdenes del III Reich).

Y aquí quiero enlazar con el mensaje que nos ha mandado Floren Dimas, delegado de AGE en la región de Murcia:

La gran batalla contra el nazifascismo en Europa se ganó hace setenta años en las playas de Normandía. Ayer, diecinueve jefes de estado de las potencias que afrontaron el peso de aquella guerra contra el nazifascismo, se dieron cita en el Memorial de Caen para rendir honores a los combatientes que cayeron en la lucha. Entre ellos varias unidades de republicanos españoles de la Francia libre, que llevaban en sus mochilas de guerra una pequeña bandera de la II República, la mayoría de los cuales dejaron la vida en el camino que va de la playa de Utah al Nido del Águila en Berchtesgaden.
Decenas de miles de personas y cientos de medios de comunicación, han cubierto informativamente este evento, mientras que en la conciencia colectiva de los países participantes, es decir, las denominadas “democracias occidentales” -a las que se unen ahora Rusia y los demás países del Este-, el culto a la memoria de aquellos héroes es una lección retrospectiva compartida por todos, incluso por los nuevos alemanes, allí representados ayer por su adusta canciller, en un ejercicio de contrición histórica, al lado de los que contribuyeron a acabar con aquella pesadilla. Los adversarios de aquellos doscientos mil soldados aliados de Normandía, los enemigos de los sesenta y seis mil que cayeron, hasta que los republicanos entraron en Paris, eran los mismos contra los que combatieron unos años antes, buena parte de los guerrilleros españoles.

Debemos de saber que cada soldado, cada piloto, o cada tanquista alemán muerto en la Guerra Civil española, fue un combatiente nazi menos en la batalla de Normandía.

Llegamos así a la hora presente, en la que mientras el antifascismo y la batalla por su aniquilación, incluida la actuación de la Resistencia en los países ocupados, han sido incorporados no solo a la Historia, si no hasta en la cultura social y democrática de toda Europa, la gesta silenciosa y silenciada de la guerrilla antifranquista, solo es conocida por pequeños colectivos sensibilizados, más bien cercanos a la geografía de los hechos, que fruto de ninguna acción institucional o corporativa.

Cada bala, y en mucho casos, cada fusil y cada metralleta utilizada por nuestro guerrilleros, fueron –en muchos casos- arrancados de las manos de sus implacables enemigos. No hubo sobre la guerrilla española, ningún lanzamiento en paracaídas de armamento, munición, medicamentos, radios o alimentos. Tras la liberación de Europa, quedaron abandonados a su suerte, como lo habían estado desde que un día, decidieron echarse al monte para continuar su lucha contra el fascismo.

Desde entonces, ninguna superproducción cinematográfica, ninguna acción pedagógica, ningún acto promovido desde instancias oficiales, salvo algún ayuntamiento cántabro,  se ha ocupado de ellos, exaltando su valor, su audacia, su sacrificio y su resuelta voluntad de vencer o morir. Y lo que es más grave: mientras que las naciones que lucharon contra los mismos adversarios que ellos en la II Guerra Mundial, les honran y agradecen el mérito de entregarse a la causa de la libertad, con sus jefes de estado al frente, en España tiene que ser, otra vez, el pueblo llano, el mismo que alentó y apoyó la acción de los guerrilleros, quien les dedique un acto cargado de significación como el que aquí nos congrega, para honrarles a ellos y para honrarnos a nosotros mismos.

Miramos a nuestro alrededor y no vemos a ningún jefe de estado, ni ministro, ni delegado del gobierno siquiera. Tampoco vemos a ningún representante de las fuerzas armadas que, como ha hecho Alemania o Francia, haya hecho causa común con la democracia representada por la guerrilla antifranquista. Solo vemos a personas comunes, con un solo título que exhibir, el de agradecido con la causa de la resistencia guerrillera, y una sola bandera, la de la República.

Desde la Región de Murcia para Bejes:
¡Viva la República!
Floren Dimas
Delegado de AGE.


Asimismo, Dolores Cabra, Secretaria General de AGE, que no pudo estar presente, envió un mensaje que fue leído allí. También intervino brevemente Manolo de Cos que fue enlace de la guerrilla, el presidente de la Asociación Ahaztuak y Beatriz, de RPS, finalizando Lucy con una poesía compuesta por ella misma dedicada a los guerrilleros.

Después del acto ante el monumento erigido por Jesús de Cos en el año 2008, celebramos una comida al aire libre en el pueblo, que terminó con canciones y baile, (ver fotos en el enlace, al principio de esta crónica).

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