Palabras de Itziar Salegi, hermana de Mikel durante el acto de homenaje:
Mikel, maitia. 50 años sin ti. Solo tenías 21 años cuando te robaron la vida. No ha sido fácil. Todavía siento tu vacío. Se me ha hecho difícil no compartir estos años
contigo. No ver tu sonrisa, no hablar contigo, no reir juntos. Difícil
ver sufrir a la ama, a la amona, a Nekane, a Miren. Difícil que no hayas
disfrutado de nuestras vidas, nuestras familias, nuestras parejas.
Difícil que no te conozcan nuestros hijos, ni sus parejas, ni los nietos
de Nekane. Es difícil saber si hoy tendrías pareja, hijos, nietos.
¿Cómo serías tú ahora? En definitiva, se me ha hecho difícil tu ausencia
en tantos momentos importantes de nuestras vidas. Maitia. ¡¡Cuánto has
perdido!! ¡¡Cuánto hemos perdido!!
Y hoy, después de 50 años, aquí estamos para
recordarte. Mikel, son muchas las personas que han participado en la
organización de este acto con un enorme cariño e ilusión. Pero hoy aquí faltan dos personas muy importantes.
Ama, Miren, hoy aquí os echamos mucho de menos. Dos mujeres fuertes y
valientes. Imprescindibles en nuestras vidas. ¡¡No sabes cuánto han
luchado por ti!! En su nombre Nekane y yo queremos contarte que en estos
50 años, las cuatro juntas hemos hecho todo lo que hemos podido para
lograr justicia para ti, pero que no lo hemos logrado. Tu muerte es un
crimen de Estado que sigue impune.
No debería ser el trabajo de una familia, sino de
las instituciones. Una familia no se merece hacer tantos esfuerzos,
encima baldíos, para intentar conseguir lo que las instituciones
democráticas deberían haberte dado de motu propio hace mucho tiempo:
tus derechos humanos; justicia y verdad.
En las instituciones no hemos logrado justicia,
pero tampoco verdad. Lo siento maitia. Ni justicia, ni verdad. No hay
esperanza con las instituciones. Nos han defraudado. Tú y las otras
víctimas de la violencia del estado sois molestas en el relato que están
construyendo. Tampoco se desclasifican los documentos oficiales.
Tienen miedo a que descubramos la verdad. No saben cómo acallar vuestra
voz, vuestro dolor. Os faltan al respeto y a la dignidad.
Buscar durante 50 años verdad y justicia en las
instituciones nos ha producido más dolor. La herida sigue abierta y el
duelo sin hacer. Desde que he dejado de esperar NADA de las
instituciones, la herida empieza a cerrarse y he comenzado a conseguir
la serenidad y la paz interior necesarias para hacer por fin el duelo.
Nuestra decisión me ha llenado de paz. Puedes estar tranquilo maitia,
ya no nos van a hacer más daño porque ya no les miramos ni esperamos
nada de ellas. Nekane y yo por fin vamos a curar la herida de nuestros
corazones por tu cruel asesinato, por la masacre del funeral y por los
50 años de búsqueda infructuosa de justicia.
Pero estábamos mirando al lugar equivocado. Había
otro lugar al que mirar Mikel: la sociedad civil. La que nos ha
acompañado a lo largo de estos 50 años, la que está ahora aquí. Ellos,
junto con las asociaciones memorialistas te dan lo que las instituciones
te han negado. Estamos muy agradecidas. Nos suavizan el dolor de
corazón.
Te robaron la vida y queremos devolvértela en
forma de recuerdos de los 21 años que “SI” viviste. No queremos que nos
roben eso también.
Javier Buces y Aranzadi decidieron contar la
historia de tu crimen y la masacre del funeral. Para ello les
entregamos un pequeño pendrive lleno de documentos. Mikel, no sabes qué
liberación sentí cuando pasó de mis manos a las de Javier. Tu historia
estaba en buenas manos. Quedaría contada de forma leal y perduraría. Y
por fin, mi mente y mi corazón se empezaron a liberar de la losa de tu
muerte violenta. Y volvieron los recuerdos bloqueados de nuestros 21
años juntos. TU VIDA HA EMPEZADO A GANARLE A TU MUERTE.
¿Y sabes qué, maitia? Ese día empecé a soñar
contigo. Pero ya no era una pesadilla llena de guardias civiles que te
mataban. Estabas vivo. Estábamos toda la familia en Errondo, nuestro
hogar. Fue hermoso. Me alegró el corazón.
ERRONDO: Esa casa nuestra tan querida. Ahora puedo
mirar dentro de ella por un pequeño agujero. Por fin soy capaz de hacer
un viaje al pasado antes de tu muerte y recuperar lo vivido. La casa
abierta que a tanta gente acogió. Me produce una ternura infinita
revivir a toda la familia junta.
Luego estaba más triste, claro! Tu ausencia era
dolorosa. Faltabais tú y el aita que se fue dos años antes. Por lo
menos no tuvo que sufrir por tu asesinato. Luego la amona. Nos quedamos
la ama y las tres y seguimos adelante CON TODO, como decía el aita.
Te recuerdo rebelde con causa y rebelde sin causa,
como tu indómito remolino en el flequillo. Alegre. Sonrisa preciosa,
amplia, cómplice, pícara como tú mismo. Corazón generoso y solidario. Éramos cuatro hermanos con 5 años de diferencia.
¡Pobre aita, ama y amona! De txikis mucha guerra, de jóvenes mucha
rebeldía. Juegos, travesuras, risas, alegrías, parrandas, guitarreadas.
¡Cuánta complicidad teníamos!
¿Te acuerdas cuando éramos pequeños? La ama nos
vestía limpios y resignada nos decía: “aguantad
limpios por lo menos hasta el portal, luego haced lo que queráis”..
Globos llenos de agua desde la ventana de casa a los peatones. Juegos en
las marismas de Amara. Juegos en la Plaza del Sauce, en la playa de la
Concha……. ¡Cuánta paciencia tuvieron! ¡Fuimos muy queridos!
¿Y de jóvenes? ¿Te acuerdas Mikel? Estábamos
llenos de vida, abriendo los ojos al mundo que nos rodeaba. Estábamos
llenos de ilusión y esperanza. Con unas enormes ganas de divertirnos.
Fuimos juerguistas. La parte vieja era el lugar de encuentro, la casa de
todos. Rebeldes y apasionados. Diversión y lucha antifranquista a
partes iguales. Nos conocíamos todas las cuadrillas. Mikel, ahora no te
gustaría. Ahora “lo viejo” es un parque temático para turistas.
Queríamos cambiar el mundo. ¡Uff, queríamos
cambiarlo todo! Además de divertirnos, anhelábamos un mundo diferente,
hacerlo mejor, más justo, más libre. Vivimos aquellos años entre el
miedo a la represión de la dictadura y la alegría de estar vivos.
Mikel, queríamos que tu muerte no fuera inútil.
Hoy aquí siento que lo hemos logrado. Te cortaron las alas en la tierra,
pero tú sigues volando por los espacios infinitos, y cuando quiero
buscarte, te encuentro en las estrellas.
Maitia, una vez me dijeron “nunca se van del alma
quienes hicieron magia en tu vida”. Y tú la hiciste entre nosotros.
Estás dentro de nuestro corazón. Vosotros también. Aita y ama, amona y
Miren. Mikel, un honor ser tu hermana. ¡Desde siempre hasta siempre!
¡¡Te quiero hermano!!